miércoles, 28 de enero de 2026

 Llueve. Hoy la mañana parece una tarde brillante.

¿Cuánto tiempo vamos a cargar éste saco de piedras? Estamos cansadas.

 Salir flotando por la ventana. Salvar el balcón y elevarme a la tormenta. Hidratar mi piel recorriendo el aire los montes y las sierras. Dejo, allá lejos, la linea del mar que besa las nubes negras.

 Quiero volar, me arranco las grapas, lañas de hierro que unen fragmentos, sin oxígeno, sin espacio entre ellos, sin nada.

 ¿Quieres silencio? Yo te doy distancia, el silencio del corazón.

 Subo en picado la Maroma hasta sus cumbres frescas de nieves a rozar en vuelo los blancos lienzos, proyectando eras al paso de mis dedos, de mis huellas, surcando. Fluyo, en fin, congelando la carne hasta sentir la presión de la muerte, espero a cumplirla entera y yacer allí en la tumba de frío, un túmulo de hielo, una era nueva glaciar, no sentir nada

ni el frío

ni el silencio.

domingo, 18 de enero de 2026

 El mundo se quedó en silencio. Los árboles, sobre nuestros cuerpos, crecían muy despacio. Había un espesor inmóvil entre la luz y la sombra.

Sentíamos bajo nuestra piel el movimiento de la tierra y tus manos eran suaves en las mías.

Yo te sentía vivir pero no podía distinguir mi vida de la tuya.

Fue una confusión muy hermosa.

Sin embargo,                                         todo era verdad bajo los árboles. Yo comprendía todas las cosas como se comprende un fruto en la boca, una luz en los ojos.

Hace muchos años, ¿Recuerdas?


"Cancionero de la indiferencia" Antonio Gamoneda.

miércoles, 14 de enero de 2026

 Y allí, en esos suspiros, se va flotando un labio, un ojo, una pestaña, un mordisco, un asombro, una mañana.