jueves, 2 de enero de 2014
viernes, 7 de junio de 2013
Hoy me falta blandir, me falta estremecerme, de sumar nunca se deja. Entre galerías y cortinas se esconden los deseos, escapados están los ojos de mis verbos. Una palabra silenciada, un saludo mudado y volar, una y otra vez volar. ¿Qué me dejo? Me dejo el querer en cada esquina, se derriten mis pasos una vez grabados en el asfalto, se funden en gris seco, no aportan. ¿ Cuándo será el día en que aquella última gota de esperanza se sostenga, se resista y germine un valor cumplido, un paso dado se eleve y toquen, rocen, mis dedos tu cielo?
domingo, 2 de junio de 2013
Tengo el hambre y barriga llenas
de una ansiedad que estremece al llanto
dormido de las cuerdas del desencanto
que rellena de ortigas la luna plena.
Y el llanto tiene el gesto en pena
que arrastra en procesión de sol a manto
perdido en la respuestas, saetas canto,
colgándome el perdón, brazos y piernas.
¿Cuándo avanzará sereno a su destino?
¿Cuándo pisará claveles, alfombras de pétalos,
bajo los pies suaves?
Dále a la amargura el vino
que calme las heridas armas de Dédalo
y poder querer surcar los mares.
viernes, 24 de mayo de 2013
Día de playa
La rueca del mar sigue hilando seda.
Bordando, la arena riega de puntillas,
ofrenda la eterna tela a mis pupilas
que yo agradezco al mar nadando en ella.
El mar se riza y el sol baña su cresta,
camina mi cuerpo que adora la orilla,
deshace los dedos,la cal,derrota mejillas,
serena los gestos que el tiempo no templa.
El mar, mi casa, mi cuna, mi arresto.
El mar, mi calma, mi luna temprana,
el panal que apresura mis versos.
Quiero trenzar las ganas mudas al miedo
que me he fundido de mar esta mañana,
me bebo la sal y abandono el resto.
lunes, 20 de mayo de 2013
En silencio
Mírala,lejana en el paisaje yerto,
su silla no le sostiene ya,
perdió el respaldo y su cuna de anea,
reposan sus manos, surcando, el cielo.
Aquellas que bailaban enredando los dedos,
tienen de quejidos las uñas llenas;
pobres de lana, faltas de respuesta
bailan campanas tocando a muerto.
Mírala tumbada de lirios blancos,
ciega de frente, le tienta el nacar,
tan frío tiene el corazón.
Silencioso el aliento, tiempo manco,
no perdona el cuerpo sobre la cama;
silencio, el espacio vacío en el colchón.

