Y si alguna vez agarrase el pomo de la puerta,ese de loza blanca redondeado y lo girase y observara lo que hay detrás? Solo mirar,un pequeño vistazo,para tener una lijera idea de lo que podría esperarme si de una vez por todas me dignase a vivir por mi;si de una vez por todas me desprendiese de la prepotencia de mirar al mundo como si me fuese dado,sin esfuerzos,sin llantos,sin alegrías porque al fin y al cabo solo eso consigo,sin alegrías. Porque solo existe la felicidad aprendida,luchada,requerida y trabajada,la felicidad a la manera de uno,a tu imagen y semejanza,la felicidad en el que conoce lo que no se quiere y no lo quiere,en los pasos mal dados,en el volver a empezar,en el camino.
Lo que puede dar de si una tarde sin electricidad. Ya desde aquella conversaciòn se estaba removiendo algo;no consciente mi cabeza mascullaba la idea,la moldeaba lentamente a escondidas,miedosa de sorprenderme de pronto en una toda a la vez,ya compuesta,de golpe,que así las venas no resisten la presión y revientan pues poquito a poco se van cociendo los pensamientos en estos músculos:la pasión,la emoción,el llanto,el placer.
Un tener que decir algo puede ser un motor muy gratificante. De estas sensaciones quisiera llenar yo el andar de mi vida. Esta diminuta figura en un camino cualquiera del mar del devenir se me hace una imagen grata. Un día soleado,calor,el sonido de las chicharras y allá,al fondo,con el horizonte inmenso de escenario,una silueta avanza,solitaria,ella y su sombra que le acompaña compañera eterna allá donde giren sus pasos,esa lengua,a veces pesada,que se arrastra por doquier y que nunca te deja abandonar porque siempre te recuerda quien es uno.
Por eso hay que ser consciente de tu sombra. Porque eres lo que proyectas.
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