domingo, 26 de junio de 2016

Me amó porque amaba al viento claro.
Se estremeció amando yo a otro.
Me rendí de tanto intentarlo.
Me lo dijo al oído,
lo entendí a duras penas,
miré a través de sus ojos
y amaneció la noche mas bella.
En sus manos.
En sus piernas.
En su cara dos estrellas.
Su boca, su boca, dámela que yo la muerda
Todo en mi.

El cajón

Aquella noche se hizo un silencio denso por toda la casa. Una cortina pesaba que frenaba el aire. Tanto, que corrían a gritos por los rincones, solo por sentirnos algo, abrían cajones, solo por notar las huellas, solo por oír los pasos.

Se me escapan los momentos por las costuras, ya no queda nada para recordarlos y están vacíos los siguientes versos
de ojos, de brazos,
de oídos, de labios.

Volvamos corriendo a los prados, niño. Abre la almas, planea las flores mientras cabalgas. Que solo así las rocas son nidos de calma, los campos, las hierbas colchones, las nubes pulmones, mantos de las miradas.

Punta, tacón, punta, tacón.
Como un pájaro carpintero,
me tallo el cajón,
que cerca está enero.

viernes, 8 de abril de 2016

(La madeja)

Quiero vaciar las palabras de mi deseo.
El silencio.
Y allí, como calzada de bata de cola,
te bailen los lunares de mi cuerpo.
Teseo es deseo.
Ariazna maneja la madeja, la muerte, la suerte, la soga y al muerto.

martes, 1 de septiembre de 2015

En algún lugar del ombligo,

tengo que guardarte.
En algún lugar, conmigo,
que de lo más profundo,
de la raíz más honda,
debe venir este ansia de cumplirme.
Te quiero a ti, a no se quién.
Te regalo un dien-
te,
blanco,
cultivado de mis hijos,
para que lo cuelgues
de tu cuello chico,
que te muerda el alma un poquito
y por si, al paso, te giras,
y me poso en tu retina,
corro con mi coche
y me aparezco en tus sueños esta noche. Blanco.
Ponme una cadena de oro.

domingo, 10 de mayo de 2015

Qué sueño!
Qué deseo!
Todo en ti.
Mis sentidos.
Mi asombro.
Ojos de golondrina,
risa de nata.
Todo en mi.
Vivo porque me nombres.

domingo, 3 de mayo de 2015

Vientre plata

Me pierdo en ti, vientre plata.
Ya estoy llamando a tu puerto,
trepando el sueño
donde puedo tocarte.
Los índices danzando braille en tu piel,
se amasan las mejillas en la carne
y el aire empeño.
El deseo se parte.
Pues aquí se me ahoga el corazón
de no tenerte,
me falta el aire,
sin brazos trato de alcanzarte.