miércoles, 23 de abril de 2014

Nací tras los castaños,

tras sus enaguas de óxido rendidas, antes del frío, antes que el cristal del río.
Nací hueca de amor, abrí los ojos, clueca de risas, llena de prisas, antes del frío, antes del tendal sombrío.
Antes de llorar, sentí; antes de sentir, caminé; antes de mentir, amé; antes de soñar, creí; después, el frío, de frente, en este umbral mío.
Parada, enfrentada, la pregunta en la mirada...
Acompáñame por los senderos, curvas bordadas de pinceladas breves, líneas pendientes de dedicados rezos, bailes de manos bajo el manto de cerezos, dobles pasos, pasos cortos, pasos ciertos, pasos de otros, lunas, días, martes, años...
agarrada de tus manos, abrazándome a tus muertos.
Nací desnuda, nací vacía y sigo llena de dudas, llena de frío, allá donde baila el río.

sábado, 29 de marzo de 2014

Nada II

La soledad sonora como un silencio a gritos como un vacío denso donde la culpa tiende su carpa de borlitas y panfletos. La soledad como un arca mística a la deriva de un río, no un mar,solo un río, cargado de ladridos, de pezuñas reclamando tierra firme. La soledad aparte, tengo que irme, abandonarme y más dejada todavía, como en tren de cercanías y aun allí quieres dejarte.

Nada

No me duelo dentro
No me duele nada
No huelo a nada

Los dedos tricotan en el aire, se buscan los amantes con los radares de sus uñas,pero ya no vuelan. Allá se quedaron los caminos. Se me aburre el alma, tanto pienso.

Estos renglones vacíos se prestan a ser licuados pero nada mas un campo yermo me parecen y no aran suspiros las huellas de mis manos. Señala el indice, cenizas hallo.

Mis ojos se duermen al contemplarlos y apresuran noches tempranas, pupilas aun rezando suave sobre ellos en eterno beso firme.

Tengo que irme, dejar atrás estos intentos, vaciar las yagas lento, desandar lo andado y recoger lamentos.

domingo, 23 de febrero de 2014

La vida a estas horas de ocaso se me antoja ráfagas de imágenes cometa que observo distante y desenfocada protegida por el vidrio del vagón- tapiz de musicales gotas nocturnas, y me parece más bello y más cuerdo ver como se retan ante mis ojos en su ir a contracorriente que intentar descifrar que me dejo atrás de nebulosas de lana, maletas y relojes. Bailo el silencio, la quietud. Sólo los lejanos rumores de los árboles acompasan la diástole vital, la sístole que marca el camino. Quiero hacer míos mis pasos que sean estas plantas las que marquen las huellas y que no hablen de mi las huellas de otros.

viernes, 7 de junio de 2013

Hoy me falta blandir, me falta estremecerme, de sumar nunca se deja. Entre galerías y cortinas se esconden los deseos, escapados están los ojos de mis verbos. Una palabra silenciada, un saludo mudado y volar, una y otra vez volar. ¿Qué me dejo? Me dejo el querer en cada esquina, se derriten mis pasos una vez grabados en el asfalto, se funden en gris seco, no aportan. ¿ Cuándo será el día en que aquella última gota de esperanza se sostenga, se resista y germine un valor cumplido, un paso dado se eleve y toquen, rocen, mis dedos tu cielo?